Romance
all age range
2000 to 5000 words
Spanish
Story Content
La primavera florecía en el jardín imperial, un contraste vibrante con la silenciosa meditación de Fa Mulan.
Sentada bajo un cerezo en flor, observaba las flores danzar con el viento, mientras su esposo, Li Shang, se acercaba con una sonrisa serena.
—Pensativa, mi amor?— preguntó Shang, sentándose a su lado.
Mulan suspiró suavemente. —Solo reflexionando. Vi a una joven en el mercado hoy, con un cabello largo y ondulado, y me pregunté...
—Te preguntaste qué?— Shang la miró con curiosidad.
Mulan vaciló. —Me pregunté si debería dejarlo crecer de nuevo. Mi cabello, quiero decir.
Shang frunció ligeramente el ceño, su mente retrocediendo al momento en que Mulan se había cortado el cabello para tomar el lugar de su padre en el ejército.
—Lo cortaste—, comenzó Shang con suavidad, —por necesidad, por honor. Para proteger a tu padre y a toda China. No fue una decisión fácil, lo sé.
Mulan asintió, sus dedos trazando círculos invisibles en la tierra. —Lo sé. Lo recuerdo tan claramente. La sensación del acero frío contra mi piel, la pesadez de la armadura de mi padre sobre mis hombros… Cada mechón que caía era una vida pasada que dejaba atrás.
—Ya no eras solo Mulan, la hija de Fa Zhou. Te transformaste en Ping, un guerrero… uno de los mejores que he conocido,—añadió Shang, cabello incluído con mucha valentía. Él extendió una mano y delicadamente trazó la línea de la mandíbula de su esposa.—Tu cabello corto nunca disminuyó ni un poco toda tu femineidad o tu belleza; el mayor gesto posible fue una expresión del coraje que te define. Nunca lo olvides.
Una leve sonrisa se dibujó en los labios de Mulan. —Pero ahora... ya no hay guerra. Ya no hay necesidad de esconderme detrás de una máscara. Podría volver a ser… más femenina.
—¿Y eso es lo que deseas?— Shang entrelazó sus dedos con los de ella, observando su rostro con intensidad.
Mulan miró al cielo, las flores de cerezo creando un caleidoscopio rosa y blanco. —No lo sé, Shang. Es… complicado. Cuando me corté el cabello, dejé atrás las expectativas de todos sobre mí. Fui libre… para ser yo misma, sin las ataduras del protocolo y la tradición.
—Pero ser femenina no tiene por qué ser una atadura—, replicó Shang. —Puedes ser valiente, fuerte y femenina. No son mutuamente excluyentes. Tú eres la prueba viviente de ello.
—Lo sé… creo. Pero hay una parte de mí que teme volver a encajar en el molde que la sociedad espera de mí. Me gusta mi libertad.
Shang apretó suavemente su mano. —Mulan, tú siempre serás libre. Tu espíritu es indomable. Ya sea con cabello corto o largo, con armadura o con seda, nada puede cambiar quién eres en tu interior.
—Entonces, ¿qué piensas?— Mulan finalmente preguntó. —Debería dejarlo crecer?
Shang se inclinó y besó suavemente su frente. —Piensa que la decisión te pertenece solo a ti. No lo hagas porque crees que es lo que yo quiero o lo que la sociedad espera. Hazlo porque es lo que te hace feliz.
Mulan permaneció en silencio durante un largo momento, meditando sus palabras.
Después suspiró, con una nueva determinación brillando en sus ojos. —Creo que… por ahora, me gusta así.
—¿Así?— Shang arqueó una ceja, divertido.
—Sí. Es práctico, me recuerda quién soy, y… para ser honesta, me gusta cómo se siente el viento en mi cuello.
Shang sonrió ampliamente, aliviado de que hubiera llegado a una conclusión que la complaciera. —Entonces, está decidido. Mantendremos tu estilo guerrero chic, mi amor.
Mulan se rió y lo abrazó con fuerza. —Gracias, Shang. Por entenderme siempre.
Él la estrechó entre sus brazos. —Siempre. Ahora, ¿qué te parece si vamos a cabalgar? El viento soplará aún mejor en tu cabello… bueno, en lo que queda de él.
Mulan soltó una carcajada. —Me parece perfecto.